Historia: Fundador: Mons. Charles Auguste Marie de Forbin-Janson (1785-1844) Actualidad: Finalidad

El Obispo de Nancy, Mons. Charles Auguste Marie de Forbin-Janson, para dar un cariz misionero a la devoción al Niño Jesús, desarrolla un movimiento de niños cristianos para la ayuda y la salvación de los niños paganos. Nace así, el 19 de mayo de 1843 la Asociación de la Santa Infancia, a la que Pío XI declarará "Obra Pontificia" en el año 1922.

La figura del niño ha tenido siempre una influencia irresistible e irreprimible sobre el corazón de todos: su sencillez, belleza y vitalidad sin freno es como un reflejo de la vida de Dios. También Jesucristo que, con su nacimiento en el pesebre de Belén y su infancia en Egipto y en Nazaret había experimentado este estado de beatitud amorosa, ha tenido predilección de modo particular por los niños: "Dejad que los niños venga a mí y no se lo impidáis; porque de los que son como éstos es el Reino de Dios" (Lc 18,16)

Lo principal de esta Obra es el papel particular que los "pequeños" tienen ante el anuncio del Reino. Los niños, de hecho, son particularmente habilitados a acogerlo y a vivir su riqueza de belleza, de alegría y de amor. En el léxico cristiano, además, la "pequeñez" se impone como categoría espiritual fascinante que refleja la santidad de Dios. La devoción al Niño Jesús, es sentida como un abandono obediente del hombre a la voluntad del Padre, y es clasificada en los estados de vida como "infancia espiritual"

La fuerte tensión misionera de este gran Obispo encontró su salida en la devoción al Niño Jesús, devoción que procuraba difundir. Recordando las atrocidades que se cometían contra los niños, especialmente en el mundo pagano de la época, Mons. de Forbin-Janson dio a esta devoción un planteamiento misionero. De hecho, el mismo nombre "Santa Infancia" expresa la voluntad de poner la Asociación bajo la protección del Niño Jesús. Desde hacía tiempo, muchas personas y grupos se inspiraban en este espíritu, pero la fecha que oficialmente señala el inicio de la Obra de la Santa Infancia es el 19 de mayo de 1843.

La intuición de Mons. de Forbin-Janson fue la de crear un movimiento de niños cristianos para ayudar a los niños paganos a encontrar al Señor y a salvarles de la muerte. Su finalidad era la de salvarles sobre todo a través del bautismo y educarles cristianamente: todo esto debía ser el fruto de una caridad apostólica y solidaria, es decir, un espíritu geninamente misionero, y no sólo una acción social...

La Obra encontró el favor general de las personas y de las instituciones más empeñadas en la educación de los niños. Conoció así un desarrollo muy rápido en Europa y en América del Norte, y en su consolidación pudo aprovechar la ayuda de la Iglesia y del favor del papa León XIII, que la promovió con la encíclica Sancta Dei Civitas (3 de diciembre de 1880). El día 3 de mayo de 1922, Pío XI le concedió el título de "Pontificia" (POSI).

 

  • La Pontificia Obra de la Santa Infancia se dirige a los niños y a los muchachos hasta el umbral de la adolescencia, para despertar en ellos su conciencia misionera y sostener, con una acción pedagógica cualificada y determinada, su apertura a la caridad y a la solidaridad cristiana. "Yo te bendigo, Padre Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes y se las has revelado a pequeños" (Lc 10,21)
  • Conociendo y experimentando en la "Escuela con Jesús" la evidencia de una vida feliz con Jesús, su Hermano, los niños oran y procuran que todos los niños del mundo lo conozcan y lo amen. "Dejad que los niños vengan a mí, no se lo impidáis... Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él" (Mc 10,13). Los niños aman a los niños.
  • La parroquia, la escuela y la familia son partícipes en un programa pedagógico-catequético para la formación de los niños que actúan como sujetos activos de su propia educación. Son guiados para que poco a poco abran sus mentes a las dimensiones del mundo y para que orienten el afecto de su corazón a la donación de lo superfluo en favor de sus coetáneos en necesidad. Los niños ayudan a los niños.
  • Como ideal de vida, por amor de Jesús, y para imitarlo, la POSI propone a los niños la vocación a la Misión que salva a los niños haciéndoles hijos de Dios, para que lleguen a ser hombres completos. Los niños llegan a ser misioneros y hacen misioneros a los otros niños.

Sra. Aida Pumares de Negrón
Delegada Nacional Obra de la Santa Infancia
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