Historia: Fundadora: Srta. Jeanne Bigard (1859-1934) Actualidad: Finalidad
El carácter carismático y significativamente laical de las OMP se pone claramente de manifiesto en la fundación de la Obra de San Pedro Apóstol. De hecho, el nacimiento de esta Obra tiene lugar en Francia, tras la sugerencia del Vicario Apostólico de Nagasaki, Mons. Cousin, de las Missions Êtrangères de Paris (MEP), plenamente convencido de la necesidad de un Clero local, es decir, de sacerdotes que en aquél tiempo eran conocidos con el nombre de "Sacerdotes indígenas". Por eso esta Obra se interesa de modo particular de una de las necesidades más urgentes para el progreso de la evangelización: la educación y la formación del Clero local a través de la construcción y el mantenimiento de los seminarios en los Países de Misión.

Para la realización de su proyecto, tener en Japón un seminario para la adecuada formación espiritual y teológica de los sacerdotes japones, Mons. Cousin se dirige a la señorita Jeanne Bigard. Nacida en Normandía de una familia pudiente, en el año 1859, Jeanne adquiere de la madre Stephanie un vivo interés por la vida espiritual, y se desarrolla en ella, como consecuencia, un fuerte sentimiento por las necesidades de los obreros del Evangelio y, de modo especial, por los sacerdotes de las misiones. A pesar de su timidez y de su frágil salud, se empeña hasta el fondo en esta ideal que se ha convertido en la finalidad de toda su vida. Para ello, recorrerá todas las diócesis de Francia e irá también al extranjero, llegando incluso a Roma.

Despúes de haber dado una consistente ayuda económica para la construcción de la Iglesia de San Francisco Javier en Kyoto, a la muerte de su padre, Jeanne vende todo y se retira con la madre a vivir en dos míseras habitaciones para poder destinar sus bienes a las Misiones. Mantiene una abundante correspondencia epistolar con los misioneros para su saminario japonés.

La fecha oficial de la Fundación de la Obra de San Pedro Apóstol es el año 1889 en Caen, en Francia. En 1901 se traslada la sede a París, y después a Friburgo en Suiza, para facilitar su reconocimiento civil y una administración de los fondos más libre: en 1920 se traslada a Roma. León XIII, con la Carta Encíclica Ad estremas Orientis, recomienda la Obra a toda la Cristiandad, y el 3 de mayo de 1922, Pío XI declara la Obra de San Pedro Apóstol "Pontificia", junto con las dos precedentes.

El sentido de su Obra se puede encontrar en las palabras de San Pablo: ¿Cómo creerán en aquel a quien no han oído? ¿Cómo oirán sin que se les predique? (Rm10,14-15) El incremento del clero indígena encuentra también su justificación y necesidad en las palabras mismas de Jesús: "Como el Padre me envió, también yo os envío" (Jn 20,21). De hecho, la transmisión del Evangelio, además que en la necesidad de Obreros del Evangelio, se debe basar también en la cultura, la religión, la vida y la organización social de cada pueblo. Todo esto lo conocen mejor los hijos de este pueblo, el Clero indígena en sus Iglesias Locales.
  • Recomendación insistente para la Formación y la Educación de los Sacerdotes, Religiosos y Religiosas locales.
  • Contribucción con la oración y la ayuda económica al crecimiento del Clero indígena y de las Comunidades Religiosas locales.
  • Atención particular para la formación misionera de la juventud, con el objetivo de aumentar el número de las vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa, especialmente en las misiones.
  • Mayor implicación de todo el laicado católico, no sólo con la aportación de ayudas, sino también mediante un compromiso personal de actividad misionera.
 

Srta. Donna Lee
Delegada Nacional Obra San Pedro Apóstol
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