Historia: FUNDADORA: Pauline Marie Jaricot (1799-1862)
Actualidad: Finalidad

La señorita Pauline Marie Jaricot inicia en 1818 la Asociación de la Propagación de la Fe, reconocida oficialmente el 3 de mayo de 1822. Paulina es "la fundadora de la mayor agencia de ayuda a las misiones en toda la historia de la Iglesia Católica: la Asociación de la Progagación de la Fe", que se convirtió después en la Obra de la Propagación de la Fe y que distinguida por Pío XI con el título de "Pontificia" en el año 1922.

La Iglesia de Francia, renacida de la persecución de la Revolución Francesa, sufría todavía bajo la opresión rastrera del poder estatal y se dividía a causa de las doctrinas ambiguas de la herejía Galicana. Durante el reino de Napoleón (1804-1815), las gloriosas Missions Étrangêres de París (MEP) no pudieron enviar al Extremo Oriente sino dos misioneros solamente. En estas circunstancias el carisma del Espíritu se fijó en una joven mujer de Lyón, Pauline Marie Jaricot, nacida en una familia acomodada el día 22 de julio de 1799. Pauline disfrutad de una infancia feliz, con todas las comodidades de una familia enriquecida desde la incipiente revolución industrial. Durante la adolescencia, disfruta de su abundancia de dinero, se gloría de su belleza, de sus joyas y de sus vestidos, que la convierten en la estrella de los encuentros mundanos. A los 17 años, una predicación de su párroco la conmueve, y Pauline comprende lo efímero de su existencia y la nulidad de sus aspiraciones:!una decepcionante e infinita vanidad que abandona de una vez para siempre!

La noche de navidad de 1816 Pauline hace voto de castidad, y descubre las motivaciones de su vida en el devoción a la Santísima Eucaristía y en la reparación a las ofensas causadas al Sagrado Corazón de Jesús, insultado también por los excesos de la pasada Revolución. A su alrededor las muchachas trabajadoras de las fábricas de su padres se reúnen en una Asociación Espiritual, llamada sencillamente de las "Reparadoras". En el año 1818, en la línea sugerida por un librito de las MEP, este grupo asume también la dimensión de la oración y de la animación misionera, con la oferta semanal facultativa de un ´céntimo´, "con el fin de cooperar a la expansión del Evangelio".

En su mente toma forma el modo más simple y eficaz para orar y ayudar a los misioneros: los que oran juntos en favor de las Misiones, también juntos las ayudan. Nace así una acción de grupo con diez personas, cada una de las cuales se compromete a encontrar otras diez personas que oran y dan semanalmente un ´céntimo´ para las Misiones. La idea inflama los corazones, y el proyecto se extiende como mancha de aceite: el 20 de octubre de 1820 son ya más de 500 los inscritos a lo que se llamará Asociación de la Propagación de la Fe, que tiene su fundación oficial el día 3 de mayo de 1822. En el año 1826 la Obra se extiende en Europa, inicia sus Annales, que reproducen las cartas de los misioneros, y mantiene estrecha relaciones con la Congregación de Propaganda Fide. Como confirmación de su espíritu misionero y del servicio a la Iglesia Universal, el 3 de mayo de 1922, Pío XI, con el Motu Proprio Romanorum Pontificum, declara "Pontificia" la Obra de la Propagación de la Fe (POPF).

 

  • Mantener en la Iglesia el Espíritu de Pentecostés que ha abierto a los Apóstoles los confines del mundo y les ha hecho "misioneros" (enviados): el espíritu ´católico´, es decir universal, se atiene a la naturaleza misma de la Iglesia.
  • Vivir en comunión con Cristo, en su Iglesia, la misión redentora universal como el fundamento de una corresponsabilidad apostólica: "Como el Padre me envió, también yo os envío" (Jn 20,21).
  • Participar en el anuncio del Evangelio con el ejmplo de la propia vida y con la contribución de las propias potencialidades humanas, profesionales y productivas, contribuyendo también con sus ofertas económicas.
  • Resumiendo: La Obra Misional Pontificia de la Propagación de la Fe tiene como finalidad formar una conciencia católica en los fieles, capaz de conjugar una plena docilidad al Espíritu con el afán apostólico abierto a todo el mundo. Coopera también a la preparación de específicos animadores misioneros que trabajen en las Iglesias particulares, en orden a una adecuada participación de éstas en la misión universal. Prestará una atención particular a la formación misionera de los jóvenes así como a la dimensión misionera de la familia. Entre sus frutos más valiosos se encuentra la creación de la Jornada Mundial de las Misiones, propuesta por la Sagrada Congregación de Ritos el 14 de abril de 1926 y fijada para el penúltimo domingo del mes de octubre.
  • Reconocida por la Iglesia para el servicio de la Misión, la POPF no sólo tiene la clasificación de "Pontificia", sino también la de "Episcopal". La Obra es parte de la Iglesia Universal que coordina la actividad misionera en todo el mundo, pero también es parte de la Iglesia Local que tiene el derecho-deber de hacer "discípulos a todas las gentes" (Mt 28,19). De hecho, para todas las Obras Misionales Pontificias es profundamente verdad que: "aunque son las Obras del Papa, lo son también del entero Episcopado y de todo el Pueblo de Dios" (Pablo VI, JMM 1968).


Srta. Anabel Liz Rodríguez Pagán
Delegada Nacional Propagación de la Fe
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